Slow programming

Practicamos ‘slow programming’ que consiste en poner la calidad por encima de la cantidad. Este foco contínuo en la calidad con su consiguiente proceso de reflexión y autocrítica nos permite generar el máximo valor de forma efectiva no haciendo nada que no sea esencial.

Esto se refleja directamente en nuestra cultura y prácticas. Sólo nos dedicamos a un proyecto a la vez para poder concentrarnos completamente en llevarlo al éxito, y perseguimos producir un software simple que responda de manera directa a la propuesta de valor y a su validación.

No shadowing

Creemos que sólo el contacto directo con el cliente nos permite descubrir, ajustar y negociar sus expectativas. Sólo así podemos darle todo el valor que necesita. Es por esto que no creemos en los intermediarios.

Queremos hacerlo bien, queremos dar el máximo valor, queremos aportar toda nuestra experiencia, y la mejor manera de conseguirlo es teniendo un canal de comunicación directa con el cliente para construir una relación de confianza desde el primer momento.

Este principio se refleja en nuestro empeño constante por la transparencia convirtiendo al cliente en parte del equipo.